Santo Domingo., R.D.– La política dominicana confronta una crisis de confianza: la lista de políticos condenados por lavado de activos vinculados al narcotráfico continúa creciendo y deja al descubierto la fragilidad de los filtros éticos dentro de los partidos.
Desde Rosa Amalia Pilarte hasta Edickson Herrera, los nombres de exdiputados y regidores se han convertido en símbolo de un sistema donde el poder y el crimen parecen entrelazarse.
Analistas y politólogos alertan sobre la urgencia de revisar los procesos de selección y fiscalización de los funcionarios, mientras la ciudadanía exige mayor transparencia y rendición de cuentas.


